
Tiroides normal (rosa) y tiroides agrandado (azul)
El hipertiroidismo es una alteración del metabolismo debida al aumento de la secreción de las hormonas tiroideas
La glándula tiroides se sitúa en la región anterior del cuello debajo de la nuez de Adán y sobre el esternón. Esta glándula produce dos tipos de hormonas: la tiroxina (o T4) y que es la forma mayoritaria que encontramos en la sangre (75-80%) y la triyodotironina (o T3) en menor proporción. La secreción de estas hormonas depende a su vez de otra hormona liberada por la hipófisis (glándula situada en el cráneo) –la TSH u hormona estimulante del tiroides. Así, cuando los niveles de T4 y/o T3 en la sangre están bajos, la TSH estimula al tiroides para que secrete más T4 y T3. Una vez se alcanzan los niveles normales, se inhibe la TSH y dejan de sintetizarse T4 y T3. De esta forma se regulan los niveles de las hormonas tiroideas.
El hipertiroidismo es más frecuente en mujeres que en hombres y se presenta en edades medias de la vida y tercera edad.
Causas de hipertiroidismo
Las causas de un mayor nivel de hormonas tiroideas en sangre pueden ser muy variadas, y pueden responder a enfermedad del tiroides (hipertiroidismo primario) o, muy raramente, de la hipófisis (hipertiroidismo secundario).
HIPERTIROIDISMO PRIMARIO

Exoftalmo en la Enfermedad de Graves
- Enfermedad de Graves-Basedow: Es la forma más frecuente de hipertiroidismo (85%). Se caracteriza por bocio (agrandamiento de la glándula tiroides que puede causar una protuberancia en el cuello, hinchazón y enrojecimiento de la piel de la espinilla (mixedema pretibial) y ojos protuberantes (exoftalmo), además de los síntomas propios de hipertiroidismo. La causa es la formación de autoanticuerpos que estimulan demasiado al tiroides y provocan la producción excesiva de hormonas tiroideas. Por ello la enfermedad de Graves se clasifica como enfermedad autoinmune.
- Bocio multinodular tóxico: Bocio con múltiples nódulos, los cuales presentan una secreción exagerada de hormonas tiroideas, que no se frenan a pesar de que la TSH está disminuida o abolida. Es la segunda causa en importancia.
- Adenoma nodular tóxico: Nódulo tiroideo único que secreta hormonas tiroideas, también con independencia de la TSH. En este caso se palpa un tiroides asimétrico.
- Tirotoxicosis inducida por yodo: Los contrastes radiológicos, algunos medicamentos expectorantes, y fármacos como la amiodarona pueden ser los desencadenantes de un hipertiroidismo latente.
- Tiroiditis subaguda: Inflamación del tiroides, probablemente de causa vírica, que provoca un leve hipertiroidismo y dolor en la región tiroidea y que generalmente se autolimita en pocas semanas.
HIPERTIROIDISMO SECUNDARIO
- Adenoma hipofisario: El adenoma hipofisario constituye un tipo de tumor de la hipófisis y es una causa excepcional de hipertiroidismo. La presencia de un adenoma hipofisario productor de TSH condiciona el aumento de producción de hormonas tiroideas.
Síntomas de hipertiroidismo
El exceso de hormonas tiroideas da lugar a un aumento general del metabolismo y a la excitación del sistema cardiovascular y nervioso. Así, los síntomas de hipertiroidismo son muy variados encontrándose entre los mismos:
- Nerviosismo e irritabilidad
- Palpitaciones
- Sudoración excesiva e intolerancia al calor
- Aumento del apetito
- Pérdida de peso
- Diarrea
- Trastornos de la menstruación
- Pelo fino y quebradizo
- Piel delgada
- Debilidad muscular
- Temblor de manos
- Insomnio
- Mirada fija
- Sensibilidad ocular a la luz
Estos son los síntomas más comunes de hipertiroidismo, aunque cada enfermo los puede experimentar de forma diferente.

Gammagrafía tiroidea
Cómo se diagnostica
El primer paso en el diagnóstico de hipertiroidismo es la realización de una historia clínica y una exploración física. En esta se hallará la taquicardia y la presión arterial elevada. El médico además puede palpar una glándula tiroides de mayor tamaño, dolorosa o no, y observar la presencia de exoftalmo.
El segundo paso es la práctica de una analítica, que generalmente, mostrará un aumento de las hormonas tiroideas y un descenso de la TSH. El hallazgo de niveles elevados de anticuerpos antitiroideos es prácticamente diagnóstico de enfermedad de Graves.
Otras pruebas que pueden ser necesarias son:
Ecografía tiroidea: Sirve para ver si existen nódulos dentro de la glándula, su localización y su posible aspecto (benigno o maligno).
Punción-aspiración con aguja fina: Permite examinar las células de la lesión y descubrir su tipo, para valorar su potencial maligno.
Gammagrafía tiroidea: Se inyecta yodo radiactivo al paciente, el cual es más o menos captado por su tiroides. Una mayor captación se corresponde con un exceso de función mientras que una captación menor se asocia a un defecto de función de la glándula.
Cuál es su tratamiento
El objetivo del tratamiento del hipertiroidismo es restablecer la función normal de la glándula tiroides para que produzca niveles normales de hormonas tiroideas. El tratamiento es individual para cada paciente según sus características personales. Entre las opciones terapéuticas se encuentran:
Medicamentos antitiroideos: Ayudan a reducir el nivel de hormonas tiroideas en sangre. Un ejemplo es el metimazol. Las mujeres embarazadas afectadas de hipertiroidismo son tratadas con propiltiouracilo, otro antitiroideo. Yodo radioactivo: Actúa sobre parte del tejido tiroideo provocando la disminución de la producción de hormonas tiroideas. Tratamiento quirúrgico: Extirpación de la parte de tiroides que produce en exceso (nódulo hiperfuncionante). Fármacos betabloqueantes: Bloquean la acción de las hormonas tiroideas en el organismo, es decir, no modifican los niveles de hormonas tiroideas en sangre pero consiguen que el paciente se sienta mejor. El propanolol, por ejemplo, disminuye las taquicardia, la hipertensión y la sudoración.
Nota Completa en http://www.medicina21.com/doc.php?apartat=Dossier&id=1386